viernes, 2 de abril de 2010

RECUPERAR SOBERANÍA PARA RECONSTRUIR UN PROYECTO DE NACIÓN

Este 2 de abril nos encuentra a los argentinos inmersos en una nueva polémica política y diplomática desatada por el inicio de la explotación petrolera en las Islas Malvinas, a partir de las cuatro concesiones que el Reino Unido entregó a empresas transnacionales para explorar y explotar yacimientos establecidos en el mar argentino, que según estimaciones privadas, tienen un potencial de 200.000 millones de barriles de petróleo.

Esta avanzada del capital transnacional sobre nuestro territorio soberano nos pone frente a la necesidad de repensar las conexiones profundas entre algunos de los hechos más dolorosos de la historia reciente de nuestro país. Se ha dicho en reiteradas ocasiones que la dictadura genocida que cegó la vida de miles de jóvenes en los centros clandestinos de detención, no tuvo ningún tipo de reparos, cuando enfrentaba su ocaso político, en mandar a la muerte a cientos de soldados mal preparados en la aventura militar iniciada el 2 de abril de 1982, transformando el reclamo histórico de soberanía sobre las Islas Malvinas en un desesperado intento por perpetuarse en el poder.

Pero esta apreciación se queda trunca, si no tratamos de comprender la magnitud de la crueldad genocida como parte de un proceso de reestructuración de la sociedad argentina, ejecutado por el poder militar en representación de los intereses de los sectores económicos más concentrados. La secuencia de genocidio, desindustrialización, endeudamiento, privatizaciones y empobrecimiento de las mayorías, continúa con la apertura los sectores estratégicos de la economía al capital transnacional y se expresa en la actualidad con el saqueo de nuestros recursos energéticos y naturales.

Por ello, cuando recordamos a los jóvenes caídos en Malvinas, no podemos dejar de señalar los vínculos que hoy se hacen públicos entre las empresas que buscan petróleo en nuestra plataforma continental, las transnacionales mineras que destruyen nuestro suelo y los bancos internacionales que siguen obteniendo ganancias con el negocio de la deuda externa. Por un lado tenemos, que dos de las cuatro firmas que buscan petróleo en Malvinas –Desire Petroleum y Borders & Southern Petroleum– tienen como accionista al banco inglés Barclays Bank PLC, el mismo que fue designado por el gobierno nacional para negociar la reapertura del canje de la deuda externa.

A su vez, este mismo banco integra una de las principales empresas que operan en el país, Minera Alumbrera, que explota un gigantesco yacimiento en la provincia de Catamarca.

Otra de las petroleras que financia la exploración en Malvinas –Falkland Oil & Gas– es controlada por la mayor minera del mundo, la australiana BHP Billiton, que desde el 2008 busca cobre y oro en la provincia de Salta.

La cuarta petrolera involucrada –Rockhopper Exploration – tiene como asesor financiero al banco HSBC que opera desde la apertura de 1994 en el mercado local.

Por estas razones no nos debe resultar indiferente la conmemoración del 2 de Abril. La memoria de los jóvenes soldados, empujados a la muerte por la misma dictadura que desapareció una generación de luchadores y entregó el país al capital transnacional, nos exige un compromiso firme en la defensa de nuestra soberanía y los recursos naturales, y en la necesidad de reconstruir un proyecto de Nación que satisfaga las necesidades de todos los argentinos.

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